Nacional
Militares con cargos directivos en el Instituto Nacional de Migración
En los últimos cuatro años, el Instituto Nacional de Migración (INM) abrió la puerta a mandos militares y marinos en diversos puestos directivos como titulares de Oficinas de Representación estatales, así como en direcciones y subdirecciones del organismo.
Sólo entre 2019 y enero pasado, 27 mandos con formación y trayectoria en instituciones académicas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) o en la Secretaría de Marina (Semar) se integraron al INM en 23 estados del país y en representaciones del instituto como la del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Datos recibidos indican que hasta enero de 2024, de estos mandos militares y marinos, 16 se mantenían en funciones como titulares de las Oficinas de Representación estatales del Instituto Nacional de Migración. Adicionalmente hay cuatro titulares más que han tenido experiencia en el Sistema Penitenciario.
Al menos 27 mandos militares y navales se sumaron al INM desde 2019, detalla una solicitud de información
La militarización de la política migratoria “se ha criticado fuertemente desde órganos internacionales y nacionales de protección de derechos humanos”, porque “este tipo de acciones las hacen para contener o para evitar, tal vez, que muchas más personas ingresen al territorio. Sin embargo, esto no garantiza que efectivamente disminuyan los flujos migratorios”, consideró Wendy Castro, subcoordinadora legal de la organización Sin Fronteras.
Esta casa editorial consultó al Instituto Nacional de Migración, a través de la Secretaría de Gobernación (Segob), sobre los motivos por los cuáles se han militarizado sus mandos, pero la dependencia señaló que “no es información que el instituto esté en posibilidad de proporcionar”, debido a la naturaleza de sus tareas.
La actual administración federal no sólo ha integrado mandos militares y marinos a su política migratoria, también ha desplegado numerosos elementos de las Fuerzas Armadas para contener y disuadir la movilidad humana.
De acuerdo con el último Informe de Seguridad del Gobierno de México, fechado el pasado 14 de marzo, actualmente hay 281 mil 645 elementos de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas desplegados en el país. De éstos, 32 mil 720 se dedican a hacer cumplir el Plan de Migración en la Frontera Norte y Sur. Es decir, están a cargo de contener el flujo migratorio. A esta cantidad se suman dos mil 315 agentes del INM.
“Las Fuerzas Armadas tienen un entrenamiento, justo, militar, en donde se les enseña a combatir y no precisamente se les instruye con respecto a la protección de los derechos humanos”, añadió Castro Además, dijo, “hay que recordar que justo los elementos de la Guardia Nacional cuando aplican también labores migratorias, pues no lo hacen como garantes de derecho, sino lo hacen más bien como agentes de contención o de deportación”, detalló.
Entre los mandos militares del INM figuran su representante en Colima, Ramón Juárez Suárez, un ingeniero en Ciencias Navales y maestría en Administración Naval y en Seguridad Nacional; Felipe Morales Callejas, ingeniero en Ciencias Navales, maestría en Administración Militar y actual titular de la representación en Sinaloa; y Paulo César Lavín Aldama, ingeniero en Ciencias Navales con especialidad en Administración Naval, maestría en Administración Pública y representante en Sonora.
El contralmirante Salvador González Guerrero se integró a las funciones migratorias el 18 de julio de 2019 como coordinador de Información e Investigación Migratoria y posteriormente se hizo cargo de la Oficina de Representación del INM en Chihuahua hasta abril de 2023, cuando fue detenido debido a su presunta responsabilidad en el incendio que consumió la Estancia Provisional de Ciudad Juárez, el 27 de marzo de 2023 y que cobró la vida de 40 personas migrantes.
En abril de 2023 fue detenido y vinculado a proceso, posteriormente se amparó y actualmente enfrenta órdenes de aprehensión por el caso que sigue abierto. “Evidentemente son personas que no tienen una formación con un enfoque de derechos humanos y eventualmente terminarán vulnerando más derechos”, señaló la subcoordinadora legal de Sin Fronteras.
Tras el siniestro que consumió la Estancia Provisional de Ciudad Juárez, en mayo de 2023, el Instituto Nacional de Migración suspendió de forma provisional 14 Estancias Provisionales tipo A, así como 19 de tipo B para facilitar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) visitas de supervisión y generar los informes correspondientes sobre las condiciones de los espacios de detención migratoria.
Además, en noviembre del mismo año, el Instituto frenó operaciones definitivamente en la Estancia Provisional de Matamoros, Tamaulipas.
El cierre de todas estas unidades dejó en funciones únicamente 11 Estaciones Migratorias: en Tapachula, Chiapas; Iztapalapa, Ciudad de México; Guadalupe, Nuevo León; Chetumal, Quintana Roo; San Luis Potosí, San Luis Potosí; Hermosillo, Sonora; Villahermosa, Tabasco; Reynosa y Tampico, Tamaulipas; Acayucan, Veracruz; y Zacatecas, Zacatecas.
También se mantuvieron en operación seis Estancias Provisionales del tipo B: en Tijuana, Baja California; Palenque y Tuxtla, Chiapas; Janos, Chihuahua; Oaxaca, Oaxaca; y Cancún, Quintana Roo.
Fue apenas en febrero pasado —casi un año después del incendio— cuando la CNDH publicó el Informe Especial
sobre las condiciones de las Estancias y Estaciones Migratorias: Hacia un nuevo modelo para la atención de la migración irregular. Ninguna resultó adecuada, reveló el estudio.
Como parte de las visitas a las Estancias y Estaciones Migratorias “se observó que ninguno de estos centros de detención es adecuado, ya que 13 de ellos son insuficientes, 21 son inadecuados y las demás se encuentran en situación crítica”, indicó el documento.
“El Instituto Nacional de Migración y su modelo de Estaciones Migratorias nació en 1993, en el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio para ofrecer una política de seguridad en las fronteras. Sin embargo, esta CNDH considera que los tiempos han cambiado y hoy ese modelo debe transformarse como se ha gestado en otras políticas públicas desde la mirada del humanismo y el reconocimiento de derechos”, apuntó Rosario Piedra, la titular de la comisión.
Infraestructura y Vivienda
Controversias recurrentes colocan en el centro del debate público a figura local
Señalamientos acumulados y procesos legales han reavivado cuestionamientos sobre la trayectoria y comportamiento público de Mitzi Areli Tapia.
En el entorno local, donde la reputación pública suele construirse a lo largo del tiempo, también existen casos en los que distintos episodios terminan configurando una narrativa marcada por la controversia.
Ese es el escenario en el que se encuentra Mitzi Areli Tapia, cuyo nombre ha sido vinculado en diversas ocasiones a situaciones que han trascendido más allá del ámbito privado, alcanzando dimensiones públicas y legales. Diversos reportes señalan que estos episodios no responden a hechos aislados, sino a una serie de eventos que, en conjunto, han generado cuestionamientos constantes.
En este contexto, la recurrencia de señalamientos ha provocado que su caso sea observado bajo una óptica más amplia, donde el análisis no se limita a un hecho específico, sino a la acumulación de antecedentes.
Especialistas en reputación pública coinciden en que, cuando las controversias se repiten, el impacto deja de ser coyuntural para convertirse en un elemento estructural de la percepción social. Esto implica que la narrativa ya no depende únicamente de una versión puntual, sino del historial que la respalda.
Así, el caso refleja cómo la continuidad de conflictos puede influir directamente en la construcción de imagen pública, particularmente en entornos donde la credibilidad y la confianza son factores determinantes.
Nacional
ALCALDE Y ZAYÚN: LA DEFENSA DE UN SINDICATO BAJO SOSPECHA EN MONTE DE PIEDAD
El conflicto laboral se prolonga pese a un fallo judicial adverso, evidenciando una estrategia centrada en la supervivencia del liderazgo sindical
El conflicto en el Nacional Monte de Piedad se ha convertido en un caso emblemático de cómo una huelga puede desviarse de su objetivo original. Lo que comenzó como una lucha laboral hoy se percibe como una estrategia para sostener a una dirigencia sindical bajo creciente cuestionamiento.
A más de seis meses del estallamiento de la huelga, iniciado el 1 de octubre de 2025, las consecuencias son evidentes: más de 300 sucursales cerradas, afectaciones económicas acumuladas y una crisis que continúa sin resolverse. Sin embargo, el elemento que marcó un antes y un después fue la resolución judicial del 20 de febrero de 2026, que declaró inexistente el paro laboral.
Pese a este revés, la dirigencia encabezada por Arturo Zayún, con el respaldo de Arturo Alcalde Justiniani, decidió prolongar el conflicto mediante recursos legales. Esta determinación ha sido interpretada como un intento por ganar tiempo y sostener un liderazgo que enfrenta un evidente desgaste.
En este escenario, el papel de Alcalde ha dejado de ser técnico. Su actuación apunta a un blindaje integral de Zayún, no sólo en el ámbito jurídico, sino también en el terreno político y mediático. Esta postura lo coloca en el centro de una estrategia que ha sido ampliamente cuestionada.
Los señalamientos contra Zayún han incrementado la presión. Investigaciones periodísticas han documentado presuntas irregularidades en su gestión, incluyendo opacidad y un crecimiento patrimonial que superaría los 300 millones de pesos. Estas acusaciones han impactado directamente en su legitimidad frente a la base trabajadora.
Lejos de deslindarse, Alcalde ha reforzado su respaldo, lo que genera dudas sobre la congruencia de su postura frente a los principios de democratización sindical que ha defendido en el pasado. Para críticos del caso, su participación actual responde más a una lógica de protección política que a una defensa genuina de los trabajadores.
Mientras tanto, la base laboral enfrenta las consecuencias. La prolongación del conflicto ha profundizado la incertidumbre y el desgaste, dejando a los trabajadores en una situación cada vez más compleja.
El caso del Nacional Monte de Piedad pone en evidencia una realidad incómoda: cuando un conflicto laboral se convierte en una disputa por el poder, los intereses de los trabajadores pueden quedar relegados. En este contexto, la figura de Arturo Alcalde aparece como el principal sostén de un liderazgo sindical que, lejos de fortalecerse, muestra signos claros de desgaste.
Justicia
Luis Abelardo Valenzuela Holguín y la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua dejan precedente polémico en Tepoztlán.
La falta de comunicación clara por parte de El Bayo y la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua alimenta dudas sobre transparencia institucional.
Especialistas señalan que El Bayo y la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua no acreditaron competencia territorial al intervenir en Morelos.
La actuación encabezada por Luis Abelardo Valenzuela Holguín, conocido como El Bayo, y la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua incluyó la colocación de sellos en un inmueble federal fuera de su jurisdicción.
Lo que ocurrió con el Centro Cultural Pedro López Elías, en Tepoztlán, Morelos, marca un punto de quiebre en la historia reciente del uso del poder penal en México.
- Por primera vez, una fiscalía estatal utilizó una biblioteca y centro cultural como instrumento de presión política, ejecutando un embargo fuera de su jurisdicción y luego retirándose en silencio cuando la ilegalidad quedó al descubierto.
- En octubre de 2025, agentes de la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua, encabezada por Abelardo Valenzuela Holguín, arribaron a un inmueble que no pertenece a Chihuahua, no está en Chihuahua y no forma parte de ninguna investigación penal en Morelos, para colocar sellos de aseguramiento.
- El objetivo no era la justicia: era castigar al fundador del Centro, quien había denunciado redes de corrupción dentro del propio sistema de procuración de justicia en Chihuahua.
- Una operación jurídicamente insostenible: De acuerdo con especialistas en derecho constitucional y penal, el acto presenta múltiples irregularidades graves:
- Violación al principio de territorialidad: Una fiscalía estatal no puede ejecutar actos de autoridad en otro estado sin cooperación formal ni mandato judicial federal.
- Inexistencia de vínculo penal del inmueble: El Centro Cultural no estaba relacionado con ningún delito. No era cuerpo del delito ni instrumento ni producto de actividad ilícita.
- Violación al régimen de bienes culturales: Al tratarse de una biblioteca y espacio de acceso público, el inmueble goza de una protección reforzada por leyes culturales y derechos humanos.
- Pese a todo ello, los sellos fueron colocados con un despliegue mediático calculado, presentando al centro como parte de una supuesta operación anticorrupción.
El silencio que delató el abuso: Pero semanas después ocurrió algo que cambió por completo el caso, los sellos fueron retirados en secreto. No hubo:
- Boletines oficiales
- Actas públicas
- Explicación jurídica
- Notificación a autoridades culturales
- Rendición de cuentas
- La fiscalía que había hecho tanto ruido al asegurar el inmueble, optó por desaparecer el acto como si nunca hubiera ocurrido.
Para expertos, este patrón es típico de una operación fallida de persecución:
- “Se actúa con estruendo para intimidar y dañar reputaciones. Cuando la ilegalidad se vuelve evidente, se retrocede en silencio para evitar responsabilidades”.
Morelos, del Estado Soberano al territorio sin ley: Tan grave como el abuso de la Fiscalía de Chihuahua fue la pasividad del Gobierno de Morelos. Durante días y semanas, ninguna autoridad estatal:
- Cuestionó la competencia de Chihuahua.
- Defendió la soberanía de su territorio.
- Protegió un bien cultural de acceso público.
- Exigió documentación judicial.
La omisión permitió que una fiscalía ajena operara como si Morelos fuera tierra de nadie. Funcionarios del sector cultural consultados señalan que esta inacción equivale a complicidad institucional:
- “Cuando el Estado no protege una biblioteca frente a un abuso, está renunciando a su deber constitucional”.
Una biblioteca como rehén: En los hechos, el Centro Cultural Pedro López Elías fue utilizado como rehén político.
- No importaba su función educativa, social o comunitaria: era un bien valioso que podía ser golpeado para enviar un mensaje.
El mensaje fue claro: “Si denuncias corrupción, te quitamos lo que más te importa”.
- Ese es el verdadero significado del embargo y de su posterior desaparición.
Un precedente peligroso: Juristas advierten que si este caso queda impune, se habrá creado un precedente devastador:
- “Cualquier fiscal podrá ir a otro estado, tomar una universidad, una biblioteca o un museo, y luego retirarse sin consecuencias”.
- Lo ocurrido en Tepoztlán ya no es un pleito legal, es una prueba de si México sigue siendo una república federal o si ha comenzado a tolerar feudos judiciales.
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